lunes, 8 de octubre de 2018

Mecánica social


Oficinas de Clases Pasivas, Centro de atención al público 10:40 AM
 
—¡Usuario número 1.345! Será atendido en la posición 69. Mantenga visible en todo momento su tarjeta de afiliado.
 
—¡Buenas tardes, señor... Virgilio! Le atiende la unidad IA E099. ¿En qué puedo ayudarle?
 
—Eh... Si, buenas tardes... Quiero consultar... En realidad quiero reclamar, una diferencia en el importe de la pensión que no comprendo.
 
—Disculpe, caballero, pero si es una reclamación, debería haber introducido usted esa opción en el puesto telemático de distribución, de forma que pudiésemos optimizar...
 
—¡Vale, vale! Es una consulta... Una consulta.
 
—En ese caso, permítame importar los datos económicos de su prestación antes de continuar...
 
»Virgilio Costa. 67 años de edad. Operario con cualificación de nivel 3, grupo 6. Accede a prejubilación a los 64 años sobre una base de cotización de 40 años y 3 meses efectivos, más un crédito de 36 meses a cubrir por su unidad robótica de sustitución con el fin de garantizar la totalidad de la prestación. Tiempo efectivo total: 40 años y 6 meses. Queda establecida prestación básica garantizada al no haberse cumplido la cláusula de los 3 últimos años cotizados. Líquido a percibir: 350 lerdos.
 
»Muchas gracias por usar nuestro servicio de atención al usuario. No se olvide de contestar al cuestionario de calidad a la salida. Que tenga usted una feliz tarde, señor Virgilio.
 
—¡Un momento, un momento! Lo que quiero decir es que... Creo que ha habido un error. No puede ser que sólo vaya a cobrar 350... Eso es ridículo... ¡No es lo que me dijeron!
 
—¿Desea usted hacer alguna otra consulta, señor Virgilio?
 
—Lo que quiero es que me den... Alguna explicación.
 
—Perdone, no he entendido su consulta.
 
—¡Que quiero hacer una puta reclamación!
 
—En ese caso, deberá volver al puesto de asignación e introducir la clave para que le atienda un agente cualificado y así poder optimizar...
 
—¡Vale, vale! Lo he entendido.
 
 
 
Oficinas de Clases Pasivas, Centro de atención al público 01:10 PM
 
—¡Usuario número 2.683! Será atendido en la posición 96. Mantenga visible en todo momento su tarjeta de afiliado.
 
—¡Buenas tardes! Está usted ante la unidad IA R005. ¡Plantee su queja¡ Y recuerde: nuestro tiempo es su tiempo. No lo malgaste.
 
—Me dijeron que no me preocupase por nada, que si renunciaba a la vía legal, tendría el cien por cien de la jubilación garantizada cuando llegase a la edad, que durante esos meses, el robot que cumpliría mis funciones cotizaría en mi lugar...
 
—Veamos caballero... En su propio beneficio y en del otros usuarios que estén esperando su turno, le sugiero que, antes de hacer una reclamación, lea detenidamente todos aquellos documentos relacionados con su caso y que consten en el dossier correspondiente. Dicho esto, le informo:
 
»Lo que consta en el mismo es que «usted tiene cien por cien garantizada su jubilación», dependiendo la cuantía, obviamente, de la base de cotización establecida. En su caso, la unidad automática que le sustituyó, causo baja por avería irreparable a los tres meses de su implementación, por lo que, según el acuerdo de jubilación correspondiente al binomio unidad física-unidad automatizada, y al no haberse cumplido la cláusula de los tres últimos años trabajados, le corresponde el importe mínimo garantizado...
 
—Y, ¿Por qué cojones no sustituyeron esa máquina?
 
—Señor Virgilio, no le está permitido usar ese lenguaje y le ruego modere su actitud... No fue considerada rentable la sustitución de la unidad. Su puesto fue eliminado de la estructura productiva.
 
—¡Que puta casualidad! Y eso, claro está, no lo habían previsto antes de ponerme de patitas en la calle... Me negaron la indemnización con la excusa de la jubilación completa... Llevo tres años malviviendo de la mierda que había ahorrado, sin ver un puto lerdo y, ahora resulta que no tengo ni para pagar la cuota del centro de acogida... Estoy jodido...
 
—Señor Virgilio, de continuar en esa actitud me veré obligado a cerrar la reclamación y a cursar una solicitud de sanción por...
 
—¡A la mierda tu sanción! No tengo donde caerme muerto y me importa un carajo tu protocolo... Os voy a llenar este sitio de sesos desparramados pero antes voy a reventar tu puta cabeza de lata.
 
—¡Señor Virgilio! Por favor, cálmese y baje ese arma para que podamos hablar.
 
—¿Quién coj...?
 
—Le habla Damián, del centro de seguridad. Siento mucho lo que le ha ocurrido, señor Virgilio, pero todo tiene una solución sin que haya que llegar a estos extremos.
 
—Me habéis jodido, así que... ¿Qué puedo perder? Estoy solo y, si no puedo pagar el centro de acogida, me quedo en la calle... ¿Usted sabe lo que dura un viejo en la calle?... ¡Qué va a saber! Ni le importa.
 
—Está equivocado. Si no me importase, no estaría hablando con usted. Dígame con quién formalizó el contrato. Nos pondremos en contacto y trataremos de solventar esto de la mejor manera para todos... Pero, por lo que más quiera, suelte el arma.
 
—No lo sé... Todo se hizo de forma virtual, a través del portal del empleado y mi propio terminal. Solo tengo un puto número de expediente y un certificado digital de agradecimiento por los cuarenta años de servicio en la empresa.
 
—Bien... No se preocupe, señor Virgilio. Las máquinas cometen errores. Pero para eso estamos los humanos. Confíe en mí... Ahora, van a entrar dos agentes robot. Usted solo entrégueles el arma y no haga nada sospechoso. Ellos le conducirán hasta aquí y arreglaremos su situación.
 
—¿Cómo sé que puedo fiarme de usted?
 
—No lo sabe. Pero si le sirve de algo, sé cómo se siente... Soy humano, como usted... No como las máquinas que le han atendido. Y también tengo un empleo.
 
—Yo... Lo siento... Lo siento mucho. Solo quería que alguien me escuchase...
 
 
 
Oficinas de Clases Pasivas, Centro de control. 01:50 PM
 
—Jefe, ¿qué hacemos con el sujeto?
 
—Tenemos las grabaciones, ¿no?... Pues, póngalo a disposición policial.
 
—Si me permite la pregunta, jefe, ¿por qué no entramos y le redujimos sin más contemplaciones? El escáner no daba indicios de peligrosidad.
 
—Aún así, agente... Por el precio de unas cuantas palabras, ¿habría puesto usted en peligro un equipo que vale cientos de miles?... Además, era una buena ocasión para demostrar mi cualificación como oficial negociador. Aquí no se presentan muchas...
 
»Y menos que habría si las empresas no perdiesen el tiempo con sus programas sociales e invirtieran más en futuro... Los humanos somos desagradecidos por naturaleza.
 
 
 
—¡Vaya idea estúpida! —pensó Horacio.
 
Tendido en su camastro, visualizaba en la pantalla del Smartphone su serie favorita, «Relatos de un futuro improbable»
 
«Toque aquí para cambiar el final» surgió ante su vista, como una de las opciones disponibles.
 
Horacio pulsó el botón virtual con el dedo gordo.
 
 
 
Oficinas de Clases Pasivas, Centro de control. 01:50 PM
 
—De unidad de mando operativo IA J010 a gestión de informes... Valorada situación de riesgo potencial no cuantificable, se procede a activar emulador «Empatía y negociación». Resultado favorable. Sujeto humano desactivado. Armamento requisado pasa a su custodia en el centro de control. Dos efectivos de movilidad gestionan el traslado del sujeto a las dependencias policiales. Se recomienda coordinar con empresas afiliadas el control de riesgos derivados de sus procesos internos de optimización.
 
 
 
Oficinas de Clases Pasivas, exterior. 01:55 PM
 
—¡Uy! ¿Habéis oído eso?... No, qué tontería. No estáis programados para ello. Quizá tampoco para otras cosas, como para diferenciar un arma de fuego de un artefacto explosivo camuflado. Puede que en vuestro puto Centro de Control si lo hagan pero... Será demasiado tarde. Porque este viejo también sabe jugar a vuestro juego... Por cierto, tendréis que perdonarme si no quiero que muera ninguno de esos infelices que hacen cola. Mejor os lo coméis vosotros solitos en vuestro búnker del ático.
 
»¿Tenéis un pitillo?... ¡Ah, no!, que no tenéis vicios... Sois perfectos... Cien por cien trabajo, sin descansos, todo productividad... Bueno, da igual, esposado tampoco podría fumármelo...
 
»Ya tendré tiempo para eso. Me esperan unos cuantos años en el centro penitenciario... Con un poco de suerte, los restos. Y lo mejor es que, ese tiempo, no tengo que pagarlo yo. Cama, comida, ocio, vida social... Al final, de algo ha servido mi cualificación como manipulador de material peligroso... Y total, no he matado a nadie, tan solo he quemado unos cuantos circuitos.
 
»¿No notáis el olor?... ¡Qué vais a notar! Pues esa nube negra tiene muy mala pinta... ¡Creo que habrá tormenta!
 
»En fin... A mal tiempo, buena cara.
 
 
 
—¡Sí, eso está mejor!—pensó Horacio.
 
Con ese pensamiento se irguió y, como cada día en los dos últimos años, desde que su empresa decidió «prescindir de sus servicios» el mismo día en que cumplía los cincuenta, se marchó en busca de un trabajo.
 
Safe Creative #1807217777331

4 comentarios:

  1. Jo, Isidoro. Un relato escalofriante por cuanto nos muestra un futuro que me parece más cercano de lo que podríamos pensar. Narrativamente me parece genial ese final reseteado y cómo has sabido diferenciar el tono humano del robótico.
    Soy de los que piensa que en no más de cincuenta años tendremos un modelo económico totalmente distinto. La tecnología en el trabajo, por narices, tiene que provocar esa optimización de la producción y, por ende, una menor necesidad de humanos trabajando. Pero claro, el salario de esos humanos es el consumo para las empresas. Una pescadilla diabólica que quizá termina en un sistema en el que un sistema basado en dinero sea inviable. En fin, a ver si llegamos a verlo... Un abrazo!!

    ResponderEliminar
  2. Como dice David, yo tampoco creo que andemos muy lejos de un mundo así y si no vete a cualquier organismo público, empezando por el de Clases Pasivas, como en tu relato. Da un poco de miedo, la verdad. Lo malo no son las máquinas sino los "mediadores" como el de tu relato, humanos robotizados.
    Un beso, que me ha gustado mucho

    ResponderEliminar
  3. Buff Isidoro qué miedo da pensar en un mundo así, cada ve estamos más deshumanizados y eso que aún no estamos totalmente en manos de robots pero sí de personas que en muchos casos no parecen mucho mejores que esos robots.
    Triste panorama.
    Besos

    ResponderEliminar
  4. Salvando la distancia, amigo Isidoro, hace muy poco también tuve yo un rifirrafe con la Administración que hizo que me sintiera como Astérix en la prueba del funcionariado, intentando conseguir el formulario A38. No llegué a la desesperación de Virgilio pero casi, casi.
    No creo que falte mucho para que nuestro mundo sea como el que barras, sin un Horacio que pueda cambiarlo con su pulgar.
    Un abrazo, amigo.

    ResponderEliminar